5 hábitos que pueden producirte burn out

5 hábitos que pueden producirte burn out

Probablemente conozcas los siguientes síntomas de desgaste: Agotamiento, desinterés, bajo rendimiento, irritabilidad, falta de empatía.

Generalmente, se afirma que estos son causados por malos ambientes de trabajo; malos compañeros de trabajo; malos jefes. Esto es parcialmente cierto: Los empleados experimentan el agotamiento más a menudo. Y los individuos cuyos trabajos giran en torno al trabajo con personas -como asistentes sociales, representantes de servicio al cliente, maestros, enfermeras y policías, están particularmente predispuestos a esto.

Sin embargo, la investigación también muestra que algunos empleados son más propensos a desgastarse que otros en los ambientes de trabajo idénticas. El desgaste, conocido como Burnout, se correlaciona débilmente a los eventos estresantes de la vida, pero está estrechamente relacionado con algunas características tales como la neurosis y la baja autoestima. La evidencia de los factores de riesgo internos de agotamiento es, en efecto, bien establecida: Un estudio publicado en Work and Stress llegó a la conclusión de que “la personalidad de los empleados está consistentemente relacionada con el agotamiento.”

Recetas comunes para el Burnout -como reposo, medicamentos y vacaciones, pueden aliviar temporalmente los síntomas. Pero hasta que alteraremos permanentemente los comportamientos que exacerban el cansancio, seguiremos siendo teniendo dificultades para recuperarnos. Porque, después de todo, lo que hacemos está íntimamente ligado a cómo nos sentimos.

A continuación se presentan cinco comportamientos que debemos cambiar si queremos prevenir el agotamiento:

1. Falta de enfoque

Los millennials son particularmente vulnerables a la distracción existencial.  Kelly Cutrone de Forbes indicó que los individuos de esta generación no saben qué objetivos perseguir, lo que hace que sea muy difícil seguir adelante.

A veces, tenemos alguna intuición sobre lo que debemos hacer, pero no logramos enfocarnos en ella. En un estudio, se encontró que la incongruencia entre esas motivaciones implícitas y explícitas disminuye el bienestar. Esto significa que decir o hacer cosas que en realidad no queremos es poco saludable. Si usted todavía estás dedicándote a una profesión (quizás impuesta por tus padres) pero en el fondo sabes que no es tu pasión, el agotamiento es inevitable. Los individuos que actúan en función de sus motivaciones internas, por el contrario, son menos propensos a sufrir de agotamiento en el trabajo.

Elige lo que quieres hacer con cuidado, y luego puedes comprometerte en ello con pasión.

2. Auto-obsesión

La auto-obsesión se materializa en varios aspectos. El más obvio es el narcisismo, que está vinculado al agotamiento entre los estudiantes. En el lugar de trabajo, el narcisismo puede manifestarse como la convicción de ser especial, el buscar reconocimiento, no poder realizar un trabajo en equipo o la falta de compasión.

Otro síntoma común, pero disfrazado, de auto-obsesión es la rumia: una auto-atención neurótica y/o una lucha fuerte contra las propias emociones. Un ejemplo de esto son las injusticias personales. Los maestros que padecen la rumia reportan mayores niveles de estrés y se agotan con más frecuencia.

¿Cómo superar la auto-obsesión?

Ayudar a las personas. No es necesario que hagas una actividad superlativa, como luchar contra el hambre en África para beneficiarte del altruismo, que es un rasgo mayoritariamente vinculado a un mayor bienestar y que contribuye a reducir el estrés. En vez de ventilar quejarte, debes escuchar y apoyar a las personas que te rodean.

Sé amable contigo mismo. Curiosamente, la auto-compasión (tratarte a ti mismo con gusto en tiempos de dificultades) está negativamente correlacionada con la rumia; puedes ser amable contigo mismo y sin fijarte exclusivamente en ti mismo. En lugar de enloquecerte por algo que hiciste mal en el trabajo por días, asume la responsabilidad, perdónate a ti mismo y sigue adelante.

3. Perfeccionismo

El perfeccionismo no saludable, que consiste en la obsesión con un rendimiento impecable, el temor al fracaso y la obsesión con la aprobación, predice la aparición de agotamiento. Del mismo modo, querer tener un comportamiento ejemplar está relacionado con el agotamiento emocional, niveles más altos de Burnout y menor satisfacción en el trabajo. Esto es también un factor de riesgo establecido para la enfermedad cardíaca coronaria.

Por otra parte, dado que el perfeccionismo provoca sentimientos muy negativos cuando no alcanzamos las metas, se reduce la iniciativa individual y disminuye la pasión en la profesión en el transcurso del tiempo. Es decir, aunque el perfeccionismo es generalmente considerado un atributo profesional, puede causar desmotivación.

4. Aislamiento

Cuando estamos agotados, es tentador ver Netflix solos después del trabajo para descansar durante meses. El cuidado propio es fundamental, especialmente cuando te recuperas del agotamiento. Pero, contra lo que puedes intuir, una de las mejores maneras de cuidar de nosotros mismos (y prevenir el agotamiento futuro) es la interacción social.

Tener amigos en el lugar de trabajo aumenta la motivación individual y disminuye la relación entre el perfeccionismo poco saludable y el agotamiento del trabajo. Los maestros que se sienten más apoyados por sus compañeros de trabajo tienen menos estrés.

Por el contrario, la incapacidad o renuencia de los empleados a relacionarse con los demás –un síntoma que algunos investigadores llaman “pesimismo social”- causa malestar en el trabajo.

En lugar de adoptar una actitud poco realista como “siempre decir sí a las invitaciones”, fíjate qué tipo de personas y compromisos sociales te dan energía. Recuerda que salir con personas ansiosas puede, a su vez, causarte ansiedad. Elige correctamente a aquellos que tienes cerca, y prioriza estas relaciones.

5. Pesimismo

De todas las características anteriores, el pesimismo es la que se asocia más frecuentemente con el agotamiento. Si eres pesimista, serás más propenso a buscar desafíos, el apoyo de la gente y la retroalimentación en el trabajo. La consecuencia es la falta de recursos y el agotamiento inminente. El pesimismo produce más hormonas de estrés, mientras que el optimismo está asociado con un menor agotamiento y cansancio en el trabajo.

No es justo ni exacto decir que el burnout es todo en nuestras cabezas. Pero nuestra actitud se refiere más a cómo nos sentimos sobre el trabajo de lo que pensamos.

El Burnout no sólo reduce la satisfacción en el trabajo. Los trabajadores agotados de manera crónica tienen mala memoria y dificultad para concentrarse. También son más propensos a experimentar depresión, ansiedad, dolores de cabeza, e incluso infecciones gastrointestinales, alteraciones del sueño y dolor de cuello.

Si tienes alguno de los comportamientos que describimos, trata de eliminarlos y verás cómo el Burnout comienza a desaparecer.

 

Imagen cortesía de Krisolzen.com

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