Estrés en el trabajo: cuándo es positivo y cuándo perjudicial

Estrés en el trabajo: cuándo es positivo y cuándo perjudicial

Aunque el estrés suele valorarse negativamente, tanto cuando lo sufres en el trabajo o en cualquier situación de tu vida, tenerlo en cantidades moderadas puede traerte algunas ventajas. En este artículo te explicaremos cómo diferenciar el estrés bueno de aquel que efectivamente es perjudicial para ti.

Beneficios del estrés moderado

Cuando experimentas una cantidad moderada de estrés, esto puede ayudar a motivarte, ya que aumentará tu creatividad, tu concentración y la capacidad de retener información en la memoria. En la Universidad de Berkeley en 2013 se hicieron experimentos con ratas sometidas a estrés agudo en episodios breves. De esta manera, se descubrió que los animales elevaron su segregación de corticosterona, una hormona relacionada al estrés. En el experimento, también se hicieron presentes en los animales nuevas células en la zona del hipocampo, que es la región del cerebro vinculada a las emociones y al funcionamiento de la memoria. En el plazo de dos semanas, estas nuevas células habían madurado para convertirse en neuronas que facilitaron la incorporación de nuevos aprendizajes.

Por esto, debes tener en cuenta que el estrés, en su justa dosis, es bueno. Pero siempre debes ser tú quien controla cuánto tiempo te expones al estrés y cómo lo manejas, ya que cada individuo tiene capacidades diferentes para controlarlo.

¿Cuándo se alcanza el rendimiento óptimo al exponerse al estrés?

Hay una sutil relación entre la presión y el rendimiento. Cuando experimentas la cantidad correcta de presión, harás mejor tu mejor trabajo. Sin embargo, si hay demasiada presión o ésta es escasa, entonces el rendimiento puede verse afectado. La relación óptima entre presión y rendimiento te ayuda a mantenerte satisfecho y comprometido con tu trabajo, y se explica en un modelo de U invertida que expondremos a continuación.

Modelo de Yerkes-Dodson

El modelo de U invertida (también conocido como la ley de Yerkes-Dodson), fue creado por los psicólogos Robert Yerkes y Dodson John ya en 1908. A pesar de su antiguedad, es un modelo que ha resistido la prueba del tiempo.

Al haber una cantidad moderada de ansiedad, se puede mantener un rendimiento óptimo. En cambio, si la ansiedad que tienes es excesiva, sufrirás un nivel de estrés muy alto y tu rendimiento será menor. En cambio, si la presión que tienes es escasa, sufrirás de aburrimiento y tu rendimiento también será muy bajo.

Llevando este modelo a situaciones cotidianas de trabajo, te planteamos los siguientes casos. Imagina que estás en la oficina, no tienes tareas pendientes y nadie te asigna actividades ni te pide informes sobre tu trabajo. Seguramente te aburrirás y tu productividad será baja.

En un caso opuesto, si tienes tu escritorio lleno de trabajo pendiente que debes terminar en poco tiempo, tu ansiedad se disparará y no la podrás soportar. En ese caso, tampoco podrás cumplir con todas las tareas que debes realizar y, si intentas hacerlo, podrás fracasar, por lo que tu rendimiento tampoco será el óptimo.

El modelo de Yerkes-Dodson es justamente un modelo ideal. En la realidad, existen cuatro factores que causan distorsiones en la forma de U de la curva. Estos son:

  • Nivel de habilidad
  • Personalidad
  • La ansiedad propia
  • Complejidad de la tarea

Ahora vamos a ver cada factor de influencia en mayor detalle:

Nivel de habilidad

Los niveles de las personas de habilidad para trabajar en una tarea determinada influyen directamente en lo bien que la realizan, por lo que es necesario que estés entrenado intensamente si quieres poder enfrentarlas en situaciones de alta presión.

Por ejemplo, si no practicas lo suficiente como para hacer una tarea, te sentirás sometido a fuertes presiones, y no vas a desempeñarte bien. Además, las personas son menos capaces de pensar de una manera flexible, metódica cuando están bajo presión. Por esta razón, es necesario que seas capaz de realizar acciones que tengas bien ensayadas para poder hacer frente a los nuevos problemas.

Personalidad

La personalidad de una persona influye qué tan bien actúa frente a una situación. Por ejemplo, algunos psicólogos creen que las personas que son extrovertidas tienden a obtener mejores resultados en situaciones de alta presión. Las personas con una personalidad introvertida, por el contrario, pueden funcionar mejor con menos presión.

La ansiedad propia

Debemos pensar en la ansiedad característica de una persona como el nivel que posee una persona de “auto-conversación.” Las personas que son seguros de sí mismos son más propensas a realizar mejor bajo presión. Esto se debe a que su diálogo interno está bajo control, lo que significa que pueden permanecer atentos, y pueden, por lo tanto, concentrarse plenamente en la situación en cuestión. Por el contrario, las personas que se critican o cuestionan a sí mismos son susceptibles de ser distraídos por su diálogo interno, y esto puede causar la pérdida de enfoque en situaciones de presión.

Cuanto mayor sea tu capacidad de reducir tu ansiedad acerca de una tarea (con la práctica, o con el pensamiento positivo, por ejemplo), mejor la vas a realizar.

La complejidad de las tareas

La complejidad de la tarea describe el nivel de atención y esfuerzo que las personas tienen que poner en una tarea con el fin de completarla con éxito. Las personas pueden realizar actividades sencillas bajo bastante altos niveles de presión, mientras que las actividades complejas son mejores a cabo en un ambiente de calma bajo presión.

Cuándo es perjudicial el estrés

El nivel de estrés que tienes es perjudicial cuando padeces de síntomas físicos como fatiga, dolores musculares, pulsaciones altas, problemas digestivos, nauseas y respiración rápida. Asimismo, puedes padecer de síntomas emocionales como temor, soledad, frustración, culpa, aislamiento, e incluso tristeza y depresión.

Si te encuentras en esta situación, en primer lugar, revisa los pensamientos negativos que tienes sobre ti y sobre la gente que te rodea, y cámbialos por pensamientos neutrales o positivos.

Es también importante que puedas expresarte y comunicar a los demás cómo te sientes. Hazte cargo de tus propios sentimientos. Además, es importante que no postergues tus propias necesidades. Haz una lista de prioridades de lo que quieres hacer para mejorar tu vida.

Por otra parte, es recomendable que busques ayuda. Identifica a aquellos compañeros de trabajo, amigos y familiares en quienes puedes confiar para hablar con ellos. Es aconsejable que planees compartir actividades con ellos y les hables de tus pensamientos, tanto positivos como negativos.

Imagen cortesía de Curiosoando.com

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