Cómo lidiar con un compañero de trabajo difícil cuando el jefe no está

Cómo lidiar con un compañero de trabajo difícil cuando el jefe no está

Sabes muy bien de quién ese está hablando aquí. Conoces perfectamente a ese “colega” que actúa de cierta manera cuando su jefe está en la habitación pero canta una melodía completamente diferente cuando está solo.

Saber cómo lidiar con un compañero de trabajo difícil cuando el jefe no está puede ser especialmente frustrante cuando tienes un jefe “ciego” o que no quiera involucrarse en problemas. Es posible que te sientas tentado a reclamarle debido a su conducta inconsistente, pero antes de hacer algo, tómate el tiempo para entender por qué tu compañero se comporta de la manera que lo hace y qué puedes hacer específicamente al respecto.

El que siente que tiene un Jazz en el interior

Lo conoces, el que habla rápido, articula sin dudar, mueve sus pies rápidamente y siempre tienen una gran historia que contar cuando tu jefe está en la misma sala. Quizás esta persona puede tener grandes pensamientos pero se torna algo prepotente de vez en cuando y ahí es donde ocurre el choque y el malestar con los demás.

En este tipo de caso, solo debes ignorar sus comentarios. Trata de no escuchar porque hará daño todo lo que tenga que decir para llamar la atención. Mientras más lo ignores será mucho mejor porque él notará que realmente no estas interesado en sus impresionantes historias y tarde o temprano dejará de molestar.

El dulce y picante a la vez

Este es el típico amistoso pero que suelta lo que quiere decir cuando lo desea, este colega dice lo que la gente quiere escuchar pero repentinamente algo malo sucede y surgen problemas. Estas personas por lo general, en las oficinas se les llaman “doble caras” o falsos.

Con un compañero de este tipo deberás cuidar lo que dices y todo lo referente a tu vida personal, pues puede regarlo por toda la oficina. Es el tipo de personas que mientras esté en frente de ti te elogiará y hablará maravillas de tus esfuerzos, pero a lo que se reúna con el jefe le hará saber todas sus preocupaciones con respecto a lo mal que te desenvuelves en el trabajo.

El clásico Maquiavelo

Es encantador, confiado y respetuoso cuando el jefe está en la habitación, pero de lo contrario es grosero, desdeñoso y prepotente. Esta persona está en su mejor comportamiento alrededor de empleados que pueden ayudarlo a cumplir sus ambiciones. Estos colegas son como “tomadores” de lo que no es suyo.

Son sorprendentemente sumisos y deferentes hacia los superiores, quieren ser admirados por los patrocinadores influyentes, por lo que salen de su manera de encantar y halagar y, como resultado, las personas poderosas tienden a formar impresiones halagos hacia ellos. Con un compañero así se debe hablar y establecer límites donde la única relación que exista sea el trabajo sin mencionarle tus ideas para avanzar, pues podría robártelas y obtener el éxito a costillas de tu esfuerzo.

Lo que debes hacer para evitar caer en algún problema personal con estos tipos de compañeros tóxicos:

No juegues de nuevo

Si ya has pasado una vez por una mala jugada con un compañero del trabajo y ves el mismo comportamiento de nuevo, puede ser tentador querer discutir con él. Es común sentirse atrapado en nuestras propias emociones, sentir que es injusto.

No importa lo que hagas, debes tratar de no caer en el comportamiento autodestructivo. No trates de socavar a tu compañero y evita que otros lo hagan. A la final, todo se irá viendo poco a poco y lo demás vendrá por añadidura.

Mantén un tono de crítica constructiva de ser necesario

Antes de abordar abiertamente la situación, sé honesto contigo mismo: ¿El comportamiento de tu colega es simplemente molesto, o te afecta directamente? ¿La capacidad de tu equipo se ve afectada por tu compañero? Por lo general, es mejor comenzar con tu colega en lugar de tu jefe.

Acércate a tu compañero lo más constructivamente posible. No lo enfrentes en público, si puedes tener una conversación en un lugar privado. Recuérdale que solo intentas ayudarlo en lugar de discutir con él. Dale el beneficio de la duda y que entienda que también estás claro en lo que él necesita.

Algo posible que puedas decirle:

“No está claro para mí cómo nuestros equipos están dividiendo y conquistando este plan. ¿Podemos discutir quién está haciendo qué antes de la próxima reunión?”.

“Supe que tenías algunas preocupaciones sobre el enfoque que estamos tomando. Me gustaría oír hablar de ello. ¿Podrías compartir tu punto de vista? La próxima vez, por favor dímelo sin dudar”.

“Estoy enterado del hecho de que todos estamos ocupados ¿Podrías decirme qué podría ayudar a asegurar que nuestro equipo tenga toda tu atención en esto? La última vez que estuvimos juntos, sentí tu frustración e impaciencia, y me gustaría asegurarme de que mantengamos el tono colaborativo para todos”.

Si no ves mucho el cambio y continúas creyendo que el comportamiento de tu compañero está afectando el trabajo, procede con precaución a llevarlo ante el jefe. Tómate tu tiempo para prepararte y pregúntate: “¿He hecho todo lo posible por resolver el problema aquí? ¿Cómo es mi relación existente con mi jefe? ¿Cómo puedo enmarcar esto mejor? ¿Cuál es el mejor momento y enfoque?”.

Podrías dirigirte a tu jefe de esta manera:

“He hablado con Luis sobre definir mejor las funciones y responsabilidades en esta próxima iniciativa. ¿Podríamos tener una reunión de tres vías para confirmar antes de que nuestros equipos avancen?”.

“Estoy un poco confundido sobre el papel de Luis en el proyecto. He hablado directamente con él sobre el tono general en esas reuniones, ya que él parece estar desenganchado o frustrado en nuestras reuniones cuando no usted no está allí. Tomaría con gusto cualquier orientación sobre las prioridades de mi compañero”.

Es fácil perderse en la ira y la frustración de los colegas que juegan el juego de manera diferente que nosotros, especialmente frente al jefe, pero no debes dejar que lo logren.

Imagen cortesía de Noticias.universia.edu.uy Todos los derechos reservados.

Deja un comentario