Cómo los reclutadores perciben a los candidatos activos y pasivos

Cómo los reclutadores perciben a los candidatos activos y pasivos

En primer lugar, es importante resaltar que los candidatos pasivos son aquellos que tienen trabajo o que no están interesados en buscar empleo pero que por sus habilidades y buenas referencias han sido considerados por un reclutador para ocupar un determinado puesto. Por el contrario, los candidatos activos son aquellos no tienen trabajo y que están permanente postulandose a diferentes ofertas para conseguir ser convocados para una entrevista.

Por lo general, los reclutadores tienen diversas opiniones respecto a los candidatos pasivos y activos, y es muy importante tenerlas en cuenta para saber las posibilidades que tienen cada uno de estos candidatos de conseguir un trabajo.  Así que, si te interesa conocer dichas opiniones te invitamos a echar un vistazo a la información que te presentamos a continuación.

Percepción

Antes de empezar a hablar acerca de las opiniones reales de los reclutadores sobre los candidatos pasivos y activos es necesario mencionar algunas de las percepciones o mitos más comunes que las personas suelen tener sobre este tema. Esto considerando que hay muchas personas que se desaniman a postularse a un empleo por escuchar este tipo de pensamientos y no se toman la molestia de averiguar en fuentes confiables si realmente cierto o no todo lo que escuchan o les dicen al respecto..

Comúnmente, se piensa que los reclutadores consideran que los candidatos pasivos son mucho mejores que los candidatos activos, ya que el hecho de que conserven su trabajo significa que están haciendo las cosas bien y que son excelentes empleados. Mientras que los candidatos activos están desempleados porque su desempeño es muy malo y no están preparados para trabajar de manera adecuada.

Del mismo modo, se cree que los candidatos activos están desesperados por conseguir empleo y que en muchos casos no son totalmente sinceros respecto a sus capacidades, experiencia y conocimientos. Por lo que la mayoría de los reclutadores están convencidos de que es mucho más seguro contratar a un candidato pasivo que no va intentar ocultar sus dificultades, sino que hablará de una manera completamente abierta y sincera respecto a su perfil.

No obstante, es proceso de contratación es bastante complejo y no se puede puede basar es un simple prejuicio. Hay muchos aspectos que los reclutadores necesitan tener en cuenta antes de tomar la decisión de contratar a una persona. Así que si tienes miedo de buscar trabajo intenta quitarte todos los miedos de la cabeza, confía plenamente en tus conocimientos y habilidades, y prepárate para demostrar que eres el mejor en lo que haces. Por esta razón, en este artículo queremos mostrarte la verdadera percepción que tienen los reclutadores respecto a los candidatos activos y pasivos.

Realidad

La verdad es que en la mayoría de los casos los reclutadores no prestan mucha atención al hecho de que un candidato que esté empleado o desempleado, sino que se enfocan en analizar la experiencia laboral del candidato, su personalidad, la educación que ha recibido, y las capacidades que lo favorecen para realizar un buen trabajo en la empresa.

Por otro lado, cabe señalar que si los reclutadores tuvieran en cuenta únicamente a los candidatos pasivos para ocupar un puesto tendrían que considerar seriamente la posibilidad de ofrecerles un mejor sueldo y mejores garantías de empleo para que estos se animen mucho más a aceptar. Es decir, para convencer a estos candidatos necesitan ofrecer un contrato con mayores ventajas, dándoles la oportunidad de ascender y mejorar de manera significativa su sueldo.

Mientras que en el caso de los candidatos activos los reclutadores no necesitan meditar muy a fondo estos puntos. Ya que estos candidatos al no tener empleo suelen valorar mucho más las ofertas que reciben y probablemente no se fijen mucho en el sueldo que van a recibir, sino en dar lo mejor de sí mismos para realizar una excelente labor y demostrar que realmente merecen ser contratados.

Aparte de esto, si los reclutadores realmente pensarán que los candidatos pasivos son mejores que los activos y solo tuvieran en cuenta a este tipo de candidatos para trabajar en sus empresas, tardarían mucho tiempo en encontrar a alguien que acepte su propuesta y los candidatos activos estarían condenados al fracaso porque jamás los contratarían. Además, los reclutadores también necesitan tener muy presente que para los candidatos pasivos puede ser un poco complicado abandonar su empleo actual y volver a empezar en otra empresa, y adaptarse a un nuevo ritmo de trabajo y a un nuevo ambiente laboral.

De igual manera, es necesario tener presente que a diferencia de los candidatos activos, los candidatos pasivos ya tienen una rutina de trabajo establecida, ya tiene confianza con su equipo de trabajo y a aprendido a desenvolverse perfectamente en su puesto de trabajo. Por lo que puede ser un poco difícil para ellos dejar a un lado todo lo que han construido en su lugar de trabajo e irse a un lugar totalmente desconocido. Aunque también cabe la posibilidad de que el candidato pasivo no se sienta cómodo con su trabajo y que esté pensando en cambiar, pero del mismo modo, representaría un reto. Pues esta sería una decisión muy importante que tendrían que meditar muy bien para no equivocarse.

En conclusión, se puede decir que el hecho de ser candidato pasivo o activo no es definitivo para conseguir un empleo. Como te habrás podido dar cuenta hay muchos aspectos mucho más relevantes que los reclutadores deben estudiar para tomar una decisión, pues la contratación no es ningún juego.

Para aceptar un nuevo miembro en su equipo los reclutadores no solo necesitan asegurarse de que esta persona tiene las capacidades y conocimientos necesarios, sino que también que es una persona con valores y que va mantener una buena relación con sus compañeros y que no afectará en los absoluto el ambiente laboral. Ya que si la relación de los empleados tiene alguna crisis se afecta directamente la comunicación y esto puede llevar a una disminución muy significativa de la productividad y efectividad de los procesos que se lleven a cabo en la compañía.

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